Eliminamos la película de plástico de los envases de cuatro y protegemos las manzanas de Biosüdtirol con papel de hierba.

Sostenibilidad, una palabra que encierra muchas cosas. La valoración del ciclo de vida de un producto es el fruto de un estudio, pero también y ante todo una cuestión de principios. Los agricultores ecológicos somos conscientes de que nuestros esfuerzos por reducir el impacto sobre el medioambiente no compensan los daños que se generan en el mismo. Una de las causas es el embalaje, precisamente, y eso va contra nuestros principios. El embalaje tiene sus ventajas, por supuesto: protege las manzanas durante el transporte, evita que se ensucien y que se cree confusión en los mostradores. En algunos países, los negocios que venden alimentos ecológicos junto a los convencionales están obligados por ley a embalar los productos ecológicos. Pero, ¿cuál es la manera más funcional de embalar las manzanas en los envases de cuatro, nuestro formato más común?

El primer paso en la dirección adecuada lo dimos el año pasado, cuando introdujimos la bandeja de papel de hierba biodegradable. Para que la bandeja no quede abierta por arriba, hay que envolverla completamente con película transparente. Las manzanas quedan a la vista del consumidor y al mismo tiempo están protegidas frente a los factores externos. Aparte de las películas habituales existen otras sin PVC, pero esta era la única alternativa de la que podíamos disponer. Por desgracia las películas biodegradables para alimentos no habían superado las pruebas mecánicas y la tracción ejercida por las máquinas de embalar resultaba excesiva. Al principio nos limitamos a envolver las bandejas de papel de hierba con película transparente. Pero la convicción, tanto nuestra como de nuestros clientes, de que hacía falta un embalaje sin plástico era tan fuerte que no nos dimos por vencidos.

Hace un tiempo empezamos a trabajar, junto con un fabricante de embalajes aficionado a la experimentación, en una variante compuesta íntegramente por cartón. La idea estaba clara: una bandeja de cartón con un envoltorio también de cartón cortado de manera que las manzanas quedaran a la vista y protegidas en el interior. Tras muchos intentos, nos hemos visto recompensados por el resultado: el embalaje que usamos con más frecuencia no está hecho de plástico sino de papel al 100%. De papel de hierba, para ser exactos.