¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Una pregunta para la que cada uno tiene su propia respuesta. Después del instituto, Evi hace el servicio social en una asociación provincial de primeros auxilios y se gana un puesto fijo. Sin embargo, poco tiempo después su vida cambiará radicalmente.

El abuelo, el padre y la madre de Martin Frasnelli trabajaban en el sector agrícola. Para su madre, estaba claro desde el principio que Martin iba a seguir sus pasos en ese campo. De hecho, tras estudiar en un instituto especializado en ciencias agrarias, el joven empieza a trabajar en VOG Products, una empresa de Alto Adigio dedicada al procesamiento de fruta.

“No importa qué tipo de actividad hereden de vosotros: dad libertad a los jóvenes y serán felices.” Martin Frasnelli

No obstante, Martin siente que quiere hacer algo distinto. Se despide y se pone a trabajar en los campos de manzanos de su familia y de otros terratenientes.

Evi, en cambio, tiene solo 19 años cuando fallece su padre. Pero tanto ella como su hermana y su madre están de acuerdo en una cosa: vender sus frutales está fuera de discusión. Evi deja su trabajo y se hace cargo de la finca. La gestionan ella y su hermana, Stephanie, con la ayuda de su tenaz madre. Las tareas están bien distribuidas: la madre se ocupa de la burocracia y las dos hijas de conducir el tractor. Después de un tiempo, las jóvenes dividen la finca para gestionar cada una su parte con sus respectivas parejas.

Martin Frasnelli y Evi Höller

Así, Evi y Martin se convierten en agricultores. Ambos se distinguen en los cursos de formación sobre fruticultura a los que asisten. Normalmente, en estas iniciativas participan los hombres expertos con sus hijos: las mujeres suponen una auténtica rareza, una pareja de jóvenes sin duda una excepción. Pero Evi y Martin, abiertos, cordiales y determinados como son, se integran rápidamente en la comunidad agrícola.

Sin embargo, también se dan cuenta con pesar de que no hay instrucciones para todo. Una noche templada, una bandada de escarabajos sobrevuela los campos de la finca Gutmann y pone sus huevos en el terreno arenoso. Las larvas se comen las raíces de los manzanos, luego los barrenillos penetran en los árboles debilitados y rematan la faena: ni los compañeros de profesión más expertos ni las organizaciones de asesoramiento saben qué hacer.

¿Qué sucede si seguimos nuestras convicciones?

Alquilar los campos de manzanos a otra persona, venderlos o replantarlos: estas son las únicas posibilidades para los dos jóvenes. Juntos, deciden talar 7000 manzanos, replantarlos y protegerlos con una malla antigranizo que se cierre también por los lados, para evitar que los escarabajos entren en los frutales. El plan funciona: como mucho, los dos primeros árboles situados detrás de la protección se quedan debilitados, los otros están llenos de vigor.

Campos ecológicos en Tyrol del Sur

Mientras construyen su finca, Evi y Martin observan el terreno que está siendo excavado: incluso en los estratos más profundos hay casi solo arena, arena y más arena. Los dos se ponen a buscar seres vivos sin parar, como lombrices, pero encuentran muy pocos. Se dan cuenta de que, a pesar de que durante los últimos años han cuidado los árboles, han desatendido el terreno. Ven y sienten que a sus manzanos les falta algo. Por primera vez se preguntan: ¿sería distinto si nos pasáramos a la agricultura ecológica?

“Ante la duda decidimos cambiar, porque con 60 años no queremos arrepentirnos de no habernos atrevido a hacerlo nunca.” Martin Frasnelli
Agricultor ecológico Martin

Uno de los campos de manzanos de Martin colinda con uno cultivado en ecológico y ahí es donde ve que el método funciona. Así, en su cabeza y en la de Evi, madura la idea de convertir la finca a la agricultura ecológica. No obstante, el momento adecuado no llega hasta un par de años más tarde, con el nacimiento de su hija Magdalena. Sin peros que valgan, convierten toda la finca: sienten que es lo mejor para ellos y quieren dar ejemplo, preservando la naturaleza.

“Ecológico puede significar alternativo y a veces se mira con ojo crítico. A nosotros no nos interesa ser alternativos, sino actuar de la manera que nos hace sentir bien.” Evi Höller
Agricultora ecológica Evi

Evi y Martin no le cuentan a todo el mundo que se pasan a la agricultura ecológica. Sin embargo, la noticia se difunde enseguida: algunos amigos y una parte de la comunidad del pueblo intentan convencerlos de lo contrario. Pero eso no los detiene. Puesto que Martin también gestiona manzanos de otros propietarios, discute con ellos la opción de producir en ecológico. Porque para él está todo claro: de ahora en adelante se dedicará solo a la agricultura “bio”. Los propietarios se fían de Martin y todos lo escuchan, así que convierten sus tierras a la agricultura ecológica.

Los manzanos de Evi y Martin están en una buena posición, pero no son fáciles de cultivar. Los agricultores de la zona lo saben bien. Mientras que algunos, todavía hoy, critican su decisión de pasarse a la agricultura ecológica, otros comparten su valor y convierten sus fincas, por lo que se va creando cada vez más una pequeña isla “bio”.

Tras dos años produciendo en ecológico, la fertilidad de la tierra mejora. Lo certifican, entre otras cosas, todos los organismos del subsuelo que están encontrando un nuevo hogar en la finca Gutmann. Y lo mismo ocurre con los insectos beneficiosos. Para estos últimos, además de para disfrutar de su belleza cuando están trabajando, Evi y Martin plantan un arbusto o un rosal delante de cada hilera de manzanos y un gran árbol –un nogal, por ejemplo– en cada campo. Allí crecen una amplia variedad de manzanas: desde las Story® Inored hasta las Braeburn, pasando por las Granny Smith, Gala, Jazz, Golden Delicious, Red Delicious y Kanzi®.

Agricultores biológicos Evi y Martin en Tyrol del Sur

¿Qué les dejamos a nuestros hijos?

Evi y Martin están hartos de la imposición de buscar algo más constantemente. “Más alto, más rápido”, para ellos no tiene sentido. “Si alguien se come una porción de tarta y luego otra y otra, llega un momento en que no puede más. De hecho, si se tiene que comer otro trozo, pasa a ser realmente demasiado: no lo conseguirá. Esto se puede aplicar también a la naturaleza”, subraya Martin.

“Cada vez más y más deprisa: ese camino es un callejón sin salida.” Martin Frasnelli

“Los alimentos no crecen en el supermercado”, le enseñan a Magdalena mientras producen su fruta, su verdura y su carne. Además, quieren reforzar el medio que los rodea aumentando la biodiversidad y el humus. Para alcanzar este objetivo, usan mezclas de flores como abono y empiezan a compostar. Porque Evi y Martin quieren dejar a las próximas generaciones una naturaleza intacta y la consciencia de lo que es la comida de verdad.