En 1991 entra en vigor en Alto Adigio una ley provincial que regula la producción convencional y ecológica. Arnold Vigl, que trabaja en el Assessorato all’Agricoltura de la provincia de Bolzano, entra a formar parte de la nueva comisión sobre la agricultura ecológica. Es una tarea que se adapta perfectamente a él: desde pequeño, gracias a su familia, está muy ligado a la agricultura. Y a caballo entre los 20 y los 30 años, Arnold ya ha cumplido uno de sus sueños: gestionar los manzanos de la familia… Aunque sigue trabajando para la provincia de Bolzano.

Así pues, el escritorio de Arnold Vigl ya está familiarizado con la agricultura ecológica desde hace mucho tiempo. Y años después, sus manzanos también lo están. Por casualidades de la vida –o mejor dicho de la suerte–, la decisión de convertirse a lo ecológico la toma precisamente en la oficina. Un agricultor ecológico describe una imagen con la que Arnold se siente plenamente identificado: es entonces cuando decide convertir sus campos.

“Para mí, los campos de manzanos siguen teniendo un alto valor social. La cosecha se hace en familia: es algo que une.”

Después de la conversión, el esfuerzo y las horas pasadas en los campos aumentan considerablemente. Arnold delega los trabajos mecánicos en un compañero, un agricultor que también pertenece a Biosüdtirol. En cambio, de la poda, el aclareo manual y la cosecha se encarga él en primera persona. Y si le toca, incluso después de un largo día en la oficina, se pone en la frente su inconfundible linterna y trabaja en los campos a la luz del anochecer.

¿Qué tiene de bonito todo ese trabajo extra? Una familia dispuesta a echar una mano. Su mujer, sus tres hijos, su hermano Ossi e incluso su primo suelen ayudar a Arnold durante la recolección. De noche y de día, haga viento o llueva. Esto trae a la memoria de Arnold los viejos tiempos, cuando estaba con sus padres y sus dos hermanos en los campos de manzanos. Trabajaban, charlaban, de vez en cuando se peleaban, pero siempre disfrutaban del tiempo que pasaban juntos. Esos son los recuerdos que se quedan grabados, que dejan una huella indeleble para toda la vida.

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Mucho aguante y la justa dosis de calma: estas son las características que más ayudan a un agricultor ecológico. Arnold lo sabe perfectamente, porque lo ha vivido en primera persona. Desde la conversión a lo ecológico todo marcha bien, por lo menos hasta que no aparece de la nada y se propaga el pulgón lanígero, un parásito que afecta especialmente a los manzanos de Fuji. Arnold se plantea dos soluciones: volver a convertirlo todo a la agricultura convencional o cambiar de variedad en este campo. Su decisión no se hace esperar: elimina las manzanas Fuji y deja espacio a variedades resistentes que se adaptan mejor al microclima y al suelo de su campo. Con esta elección, Arnold se convierte en uno de los pioneros en el cultivo de la variedad Natyra®, famosa por ser una exquisitez a la vez que un gran desafío en lo que respecta al cultivo. A pesar de ello, cuenta con una indiscutible ventaja en el campo: no es tan susceptible al pulgón lanígero como las otras especies de manzanas.

Pero eso no es todo: las manzanas Natyra® maduran a finales de septiembre, por lo que son totalmente complementarias con las Royal Gala, que se recogen en agosto. Un aspecto fundamental para Arnold, que necesita disponer de más tiempo justo durante la época de la cosecha. Para obtener el nivel de calidad deseado, el momento en que se recolectan las manzanas ha de coincidir exactamente con los días establecidos por la cooperativa. Estos tiempos cambian de una zona y de una variedad a otra, y se limitan a unos pocos días. Pero solo de esta forma se les puede sacar todo el potencial a las manzanas en el momento que cuenta realmente: el primer bocado. De ahí que sea una buena idea cultivar diversas variedades con diferentes tiempos de cara a la cosecha.

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Al principio, la relación de Arnold con la agricultura ecológica era puramente teórica. Pero, desde que decidió poner en práctica esas enseñanzas, todo ha cambiado. Y de esta experiencia sacan beneficio también los futuros agricultores ecológicos. Junto con sus compañeros, Arnold es uno de los principales puntos de referencia para todos los cultivadores que deciden pasar de la agricultura convencional a la ecológica. La oficina dedicada a las producciones ecológicas se ocupa de las notificaciones de producción necesarias y las deposita en el SIB, el sistema de información sobre lo ecológico. Al mismo tiempo, los agricultores reciben una panorámica realmente completa sobre el mundo de las manzanas ecológicas en Alto Adigio: desde cuáles son las reglas a conocer y respetar hasta a qué asociaciones, organismos de control y cooperativas hay que dirigirse para conseguir ayuda y consejos.

Después de los tres años necesarios para la conversión, los agricultores pueden recoger sus primeras manzanas ecológicas. Una sensación que Arnold conoce bien. Y por eso de vez en cuando trabaja hasta tarde por la noche, guiado por la luz de su linterna en la frente.

Arnold Vigl