¿Nerviosismo? Esa palabra no forma parte del vocabulario de Christoph Unterhofer, desde hace mucho tiempo. Ayudar a la naturaleza con unos pocos y concretos instrumentos para prevenir y luego mantener la calma y la razón. Siguiendo este principio básico, Christoph Unterhofer cultiva la finca de la familia reyter al lado de su mujer, Rosi. Desde 1996 lo hacen respetando los severos criterios de Bioland. Y la palabra “ecológico” parece tener una función protectora para sus campos de manzanos y sus viñedos. Como un escudo invisible que les ofrece la madre naturaleza.

El trabajo con los instrumentos de prevención requiere muchos conocimientos sobre la biología de los agentes patógenos y una fase de estudio larga, muy larga. Cuando Christoph habla de sus frutos, nos damos cuenta de toda la experiencia que ha acumulado y de la pasión que rebosa de sus cajas. Sus ojos brillan, sus manos subrayan cada palabra y su voz resuena llena de entusiasmo. ¿De qué está hablando? De las ramas de sus manzanos. Porque estas representan una especie de clave. Su remedio milagroso. Su secreto. Durante muchos inviernos ha aclarado las ramas poniendo la mirada en el futuro. Su objetivo era ver como la planta cobraba la forma deseada con el tiempo. Su filosofía es sencilla. La estructura del árbol tiene que dejar pasar el aire y la luz para que las partes inferiores se beneficien y la madera verde se robustezca. De esta forma los árboles crecen más y se prolonga su ciclo de vida.
Las hileras también tienen más luz y aire de lo habitual para que las manzanas se sequen rápidamente tras la lluvia, lo que impide que proliferen los hongos. El resultado: el agricultor tiene menos necesidad de recurrir a productos fitosanitarios si respeta los derechos de la naturaleza. ¿Cómo se decía? Volver a las bases.

Biosuedtirol Christoph Unterhofer 1
“Hemos decidido cultivar en ecológico por convicción, no porque esté de moda.”

A Christoph no le dan miedo los cambios de plan ni el trabajo duro, si luego le ahorran tener que recurrir a los productos fitosanitarios. ¿Y si hay un problema? Escucha su voz interior, que le dice: “Es la dirección correcta, solo tienes que encontrar el sendero adecuado. La clave es que hemos decidido cultivar en ecológico por convicción, no porque esté de moda. Esta elección nos ayuda a superar todos los desafíos imprevistos”. Relajados y tranquilos. Así viven y trabajan los Unterhofer en la reyter.

Christoph y Rosi se sienten a gusto en Biosüdtirol: “Nuestras fincas son todas pequeñas. Cada uno de nosotros cultiva una superficie de 3,4 ha de media. A veces los agricultores ocasionales, con parcelas más pequeñas que las nuestras, les piden ayuda para algunos trabajos a los miembros de nuestra comunidad que trabajan a tiempo completo. Lo llamamos ‘ayudar al prójimo’. Aunque el campo del vecino se encuentre a una hora de distancia en coche”, sonríe Christoph. Uno para todos, todos para uno: la idea de la cooperación está viva y coleando.