En 2008, el joven agricultor Manfred se pasa a lo ecológico. Lo hace porque tiene la sensación de que le falta algo. Poco después, su novia Anna y él hacen las maletas: no para marcharse definitivamente, sino para recargar las pilas con un viaje a América del Sur de cara a la gran novedad que les espera en casa. Una elección sabia, porque el periodo de conversión es realmente laborioso. El apoyo que Manfred recibe de sus padres, Hedwig y Gustl, también ayuda: nunca cuestionan la decisión de pasarse a la agricultura ecológica, porque están contentos de que el más pequeño de sus hijos continúe con el negocio familiar.

“¿El reto más complicado para mí? Cumplir con mis expectativas.” Manfred Klotz

Manfred se espera mucho de sí mismo: durante la fase de conversión, no todo sale exactamente como él se lo imagina, al primer intento. Pero observa a su vecino de campo y no renuncia: es posible cultivar manzanas ecológicas de buena calidad en Alto Adigio. “Cuando se produce en ecológico, se experimenta mucho y se trata de crecer constantemente, aprendiendo con la naturaleza. Una modalidad de cultivo diversa ya no es una opción para mí”, dice Manfred. Y, desde hace un tiempo, las manzanas y la uva crecen magníficamente en los prados de su finca.

Los campos de Manfred Klotz

Los picos de trabajo están bien distribuidos gracias a los dos cultivos y a las diferentes variedades. Por ejemplo: en el viñedo se empiezan a proteger las plantas cuando ya casi se ha acabado de hacerlo en los manzanos. Un pequeño equipo se ocupa de las diferentes tareas. De esta forma, es más fácil seguir la filosofía de la finca y responder a las especificidades de cada variedad, al mismo tiempo.

“A veces es agotador: de primavera a otoño, a menudo la familia tiene que esperar”, admite Manfred con honestidad. En los meses de invierno, sin embargo, tiene mucho más tiempo para ellos. Durante la temporada tranquila, los sábados y los domingos se los dedica totalmente a Anna y a sus tres hijos: Alma, Linda y Flora.

Anna con las hijas Alma y Linda

El invierno es la única época del año en la que el tiempo no es decisivo para Manfred. Su trabajo como agricultor, de hecho, depende de la interacción fundamental entre las condiciones climáticas y la vegetación. Desde la brotación de los árboles en marzo hasta las primeras pequeñas manzanas en mayo, las heladas representan un peligro constante para las yemas. En verano y otoño, es el granizo el que amenaza la cosecha. Manfred también observa lo extremo que se está volviendo el clima: el calor es cada vez más abrasador; si llueve, lo hace a cántaros; y cuando el viento sopla, silba y libera toda su fuerza.

¿Una malla de plástico puede ser sostenible? Manfred Klotz

En algunas situaciones, los agricultores consiguen proteger las manzanas y los árboles de las condiciones climáticas más adversas. Las mallas de plástico pueden salvar la cosecha del granizo: duran de quince a veinte años y también resguardan las manzanas del sol. Sin embargo, bajo la malla antigranizo el microclima es diferente: la sombra ligera lo hace más húmedo, lo que aumenta el riesgo de infecciones por hongos.

Poco después de evaluar los pros y los contras, Manfred monta la primera malla antigranizo. Cuando disponga de nuevos campos de manzanas en los próximos años, estos recibirán el mismo tratamiento: porque para Manfred es más sostenible desplegar una malla antigranizo sobre los manzanos durante unas pocas semanas que cultivarlos todo el año para luego recolectar casi exclusivamente frutos dañados.

En caso de heladas, los agricultores responden encendiendo el sistema de irrigación en algunos campos y velas en otros. Para hacerlo todo en el momento adecuado, intercambian opiniones a menudo. Los antiguos pioneros y los nuevos compañeros hablan abiertamente de sus experiencias e identifican las diferentes maneras de alcanzar el objetivo común. Esta confrontación es una de las razones por las que a Manfred le gusta tanto ser un agricultor ecológico.

El sistema de irrigación protege la floración de manzana

Para los campos, Manfred confía cada vez más en variedades como Story® Inored y Gold Rush. Estas variedades de manzanas resistentes necesitan menos tratamientos antiparasitarios y se conservan especialmente bien: sobre todo en mayo y junio, tienen un sabor maravilloso. Con el fin de que nunca falte comida sabrosa en la mesa, el agricultor también le dedica su “tiempo libre”. Para uso personal, trabaja el campo de un amigo con dos vecinos: cultivan maíz para polenta, patatas, trigo, cebollas y calabazas. La filosofía que adoptan es la misma que la de su finca: con calma, en ecológico y que se pueda transmitir a la siguiente generación.

Manfred Klotz