Con la llegada del nuevo milenio, para Bernhard el cambio no significó únicamente pasar de un año a otro, sino también elegir la agricultura ecológica para su finca. Proteger la naturaleza y dejar algo bueno para las generaciones venideras: estas son las razones que lo siguen motivando a día de hoy. A lo que suma la pasión y las ganas de enfrentarse a nuevos retos de cultivo cada temporada.

Poco después, en 2002, convencidos de que unidos serían más fuertes, varios agricultores ecológicos aúnan sus fuerzas y forman Biosüdtirol, una cooperativa de propiedad de los mismos agricultores, al 100%. De hecho, solo unidos pueden hacer frente a las inversiones que hay detrás de cada manzana ecológica cultivada, recolectada, almacenada y comercializada de manera profesional. Basándose en un principio que valía entonces, sigue valiendo ahora y valdrá mañana también.

El principio básico es tan sencillo como equitativo: independientemente de las dimensiones de su finca agrícola, cada miembro de Biosüdtirol tiene un voto. Y así, cada tres años, los agricultores de la cooperativa eligen democráticamente a su presidente y el consejo de administración. Desde su fundación, Bernhard ha contado con la confianza de los socios de Biosüdtirol: primero como parte del consejo de administración y desde 2011 en calidad de presidente.

"Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti mismo".

Sereno, imparcial y bien informado: así es Bernhard. Todos los días se guía por el principio de una ley no escrita que ya todos conocen y aprecian: "Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti mismo".

La familia es su fuente principal de energía, la finca su inspiración: Bernhard vive con su esposa Sieglinde y sus dos hijas adultas en el Callhof de Lana. Katharina y su marido Stefan han ampliado la casa, Magdalena acaba de terminar la universidad y trabaja en una agencia de marketing de la zona. Al igual que a sus hijas, Bernhard tiene los campos de manzanas al lado: uno colinda directamente con la finca, otros están situados a pocos minutos de distancia en tractor.

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Gala, Pink Lady®, Story® Inored, Topaz, Braeburn y Jazz: nombres ilustres que florecen en sus manzanos ecológicos. En un futuro, las variedades resistentes a la roña encontrarán todavía más espacio en los campos del Callhof. Ya se han encargado tanto árboles de Ipador como de otra variedad, de cara a las nuevas plantaciones de los próximos años. Bernhard es quien se asegura siempre de que cada tipo de manzano encuentre su lugar ideal. En este sentido, la altitud del prado, la composición del terreno, la peculiar exposición al sol y el microclima resultan factores decisivos.

Si percibe que una variedad no casa con su colocación, Bernhard no elude el riesgo de “traslado”: en otoño, al principio de la época de letargo, excava con cuidado alrededor de los árboles, los transporta al campo más adecuado y los vuelve a plantar ahí. De este modo, en el otoño de 2019 los árboles de Pink Lady® se “desplazaron” al campo que colinda con la finca. Debido a su posición, en el Callhof por la mañana hace más calor y hay menos rocío, mientras que por la noche lo refresca una ligera brisa. Gracias a estas condiciones se reducen los problemas con la llamada fumagina, una infección por hongos que hace que las manzanas se pongan negras. En el prado donde poco tiempo atrás crecían los árboles de Pink Lady®, Bernhard está plantando otra variedad que madura antes y por lo tanto está menos sujeta a la enfermedad.

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No obstante, el secreto de la calidad de las manzanas del Callhof no reside únicamente en el lugar. Para Bernhard, los incansables esfuerzos de toda la familia cuentan más que cualquier otra cosa. Su hija Katharina trabaja todos los días con las manzanas, como representante del control de calidad en la asociación de las cooperativas de fruta de Alto Adigio, VOG. Su yerno Stefan, en cambio, gestiona la finca junto con Bernhard. Representa una ayuda importante, pues permite a este último invertir mucho tiempo en la cooperativa Biosüdtirol y a Sieglinde ocuparse de los invitados que se alojan en la casa rural.

De esta forma, los huéspedes se hacen una idea sobre qué es la agricultura ecológica y sus paladares están ansiosos por degustar durante el desayuno una abundante cantidad de comida casera o recién recolectada. Hierbas frescas, verduras frescas, fruta fresca. Además de todas las exquisiteces que Sieglinde elabora con sus propias manos, como el pan de manzana y nueces que ya es una leyenda: es inútil resistirse a la tentación de probarlo. Así, todo el mundo puede disfrutar de la serenidad cálida y natural que forma parte del ADN de la familia Lösch.